Natalia Lukacs

Creación de la intimidad

“delicadeza
de la luz haciendo un recinto, copia 
o descubrir de la mirada, cueva, 
claro en el monte donde se tejen
lo creído propio con la madre ajena”
Diana Bellesi

 

En estas series coexisten distintas aproximaciones a la pintura. Pero algo es común a ellas: lo minucioso y concentrado de su elaboración, el manejo del tiempo y el espacio, lo profesado. En esta declaración pública que es la obra, Natalia confiesa estar entre dos tensiones: la sublime armonía de la naturaleza y la razonabilidad que de ésta deviene.

En ambos géneros implicados -paisaje y retrato-, es la acción de pintar el espacio la dinámica que esto provoca. En los paisajes, el vector de movimiento se torna más y más horizontal, como si, esa abundancia de reposo, asegurara algo de la armonía natural, de aquel que pinta y aquello que es pintado. Los planos escenográficamente separados, generan un espacio iluso, subordinando el color al modelado. Cada módulo parece repetirse como posible morada de una posta infinita.

Los cuerpos verticalizan el rasgo cultural, pero es, desde ese vértigo, que nace la aterradora mirada sobre aquello que por desmesura, atoniza. Y con esa difusión de lo sensible, irrumpe la unidad musical, ese silencio que distancia y dispone la contemplación. Detrás de la figura erguida, vibración tímbrica de lo que resuena: aquello que callado acompaña.

Natalia Lukacs parece una pintora de géneros. También su obra subraya cierta función decorativa, cierta apariencia de superficialidad atribuida hoy a la belleza. Sin embargo, este lugar de cita que la artista propone, esta cosmografía del tiempo, es más un mapa íntimo, una sucesión simbólica que orienta, limita y ordena, lo que desde la naturaleza acecha: nuestra propia bio-lógica, nuestro temido instinto animal.

 

Texto: Pablo Cortondo
Artista: Natalia Lukacs
Muestra Pinturas
Espacio: Espacio ExpoJauja, Bariloche
Fecha:  2011