María del Rosario Rincón

Apariciones espaciales: travesías por lo reducido

A veces como huída, otras como afirmación, María Rincón habita un mínimo espacio. Desde las naturalezas muertas, fruto del trabajo de tonalidades, colores, dibujo y mesura académicos propios de los talleres de la Pueyrredón y la Cárcova, hasta la sutileza espacial de las esculturas y grafismos de los últimos años, la artista atraviesa un generoso cauce de intensa espacialidad.
Como si fuera a causa del llegar a Bariloche, abandona las naturalezas muertas. El primer refugio académico, de paleta restringida e intenciones formales, es sustituido por una nueva serie de obras que le permiten reinventar otro espacio. La pintura se hace rítmica buscando negar los antiguos principios y confirman la melancolía de lo luminoso.
De la necesidad del volumen, surge una exquisita serie de esculturas pequeñas, realizadas en torno a una estructura de alambre, a la cual yuxtapone cera.
Asi aparecen equilibristas, contorsionistas, parejas. El espacio mínimo es significado por la aparición del vacío que hace cuerpos, nutridos de una mudez pletórica. Rincón hace que lo subrepticio de la mirada háptica y sensual se desplace de nuevo y tome cuerpo.
Una serie de tintas y acuarelas manan del gesto mismo de esos cuerpos, fértiles grafías chinas encarnan la palabra convirtiéndose en bocetos que generan espacios transparentes, llenos de una nueva respiración.

Texto: Lic. María Laura Ferrari
Artista: María del Rosario Rincón
Muestra “”
Espacio: Expo Jauja. Bariloche, Buenos Aires y El Bolsón

Fecha:  2010