Claudia Chueke

  La abundancia del agua

 La abundancia del agua

Mis dibujos no son dibujos sino documentos.
Antonin Artaud

En la utopía de la superficie, el agua, reguladora eterna de flujos, establece su gravedad vertical.
La tela es soporte in-tenso buscando su eje, su plomada de agua. Aquello que permita asegurar que existe otra posibilidad de pie.
Acción transformada en rito, acto de purificación.
Contingencia de lo deseado -superficie electiva-, que desvanece lo real para tornarlo símbolo.
Si el ojo ataja la rajadura de lo hecho, revela lo que por temporal existe.
¿Y cómo mensurar el ansia, que de tan presente precipita?
Regular, ese despliegue espacial que el agua permite.
Clepsidras para medir el tiempo. Los griegos y romanos recurrían a ellas para distribuirlo entre los oradores, o sea aquello que por elocuencia, persuade o deleita.

La materia entonces es singular: encapsulada por la tensión superficial, recorre suspendida como partículas minúsculas. Se intenta ahora la alquimia: licuefacción de lo viscoso -borra-, separación y re-unión que destelle.

Pero como el tiempo se escurre, la misma unidad cuestiona. Respiración en la repetición.
Intersticios que al silenciar textura, no provocan hendidura.
Es el momento musical, donde lo aeróbico del acto se vuelve aérofono. Y si hay sonido, hay danza. Esta experiencia múltiple de lo que informe nos da forma.
Existe en los pulmones cierto tejido llamado intersticio. Soporte indispensable del pulmón, esta trama esponjosa de vacío-lleno, asegura la salud. Captar el oxígeno del ambiente, desechar su toxicidad y metabolizarlo es el proceso de respirar.
La morfogénesis apela a los sentidos: empieza a partir de la piel envuelta en ojo.
Y es en esa interioridad del tiempo, donde pintar objetiva –documenta y objeta– lo subjetivo.

 

Texto: Pablo Cortondo
Artista: Claudia Chueke
Muestra “Anotaciones de instantes”
Espacio: Galería Karina Paradiso, CABA
Fecha:  2009