Carolina Lockwood

Intimidades

“El espacio nos precede; el espacio ha precedido a nuestros antepasados;
el espacio seguirá después de nosotros”
Giuseppe Penone.

“Cuando en verdad veo algo es porque no lo he memorizado.”
John Cage cita a M. Duchamp

Carolina pronuncia intimidad para designar este conjunto de obras. Articula pero también abre, excava, hace surcos de la memoria. Corre el velo para que veamos su viaje, nos muestra sus sensaciones, la colección que fue creando. Como unidades de tiempo, cada obra revela la relación que mantuvo con el material, lo que la mano pensó, lo que el pensamiento tocó. Como estructuras musicales, emergen estancias donde suceden cosas muy distintas. Dice Didi-Huberman que las imágenes son inscripciones de la historia. Vuelven visible su relación con el presente.

Entre los objetos se encuentran textos manuscritos por sus padres, atesorados en cofres transparentes. Una riqueza ámbar, frases en un inglés materno que permanecen condensadas. Hay veleros impulsados por aquellas palabras que aún hoy actúan como carta de navegación. Intervenciones en las grietas de un gigantesco cañón rojo, que implacable en su verticalidad parece alojar personas perdidas.

Podemos escuchar la conversación telefónica que resuena en la esquina, a través de las grafías sensibles que han actuado como sismógrafos. Una taza puede ser ESA TAZA. La porcelana inglesa se ha convertido en un gran contenedor de historias: un abismo donde los recuerdos han quedado grabados. En el fondo, el té de las cinco cristalizado para siempre.

Artefactos extraños, dispositivos del lenguaje. Todo se ilumina al pasar la mirada. Descubrimos rúbricas singulares, signos que saltan de lo digital a lo analógico, confundiendo el registro.

Todo parece ser materia del tiempo, de un tiempo efervescente. Es que las imágenes son ese espacio afectado, atravesado por los cuerpos, las mutaciones, los recuerdos, el escenario donde lo simbólico se vuelve provisorio, inefable, evanescente.

Entre lo circular y la tensión como elemento constitutivo, la artista experimenta todas las materialidades; desde la luz que se yergue luego del despojo, hasta el alambre que sujeta la miniatura de un ropaje sacrificial. Si bien la línea es importante, no se extiende más allá de cada núcleo, no prospera, no crea linealidad. Persiste en cambio, la textura (un texto escultural) que escribe estados emocionales, reflexiones, flujos.

En las ventanitas que debemos abrir en la obra “Intimidades”, Carolina propone un destello, un misterioso backlight que nos permita ver por un breve momento su vestimenta colgada: la de hija, madre, amante, viajera, fotógrafa, escultora, dibujante.En eso quizá resida el gesto artístico: mostrar el corazón aún en el mercado.

Texto: Pablo Cortondo
Artista: Carolina Lockwood
Muestra “Intimidades”
Espacio: Casa Bachmann, Bariloche

Fecha:  2024